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Alana

Su historia

¿Cómo se te ocurrió la idea de tu negocio?

Alana surgió hace dos años. Todo comenzó como un experimento. Empecé importando aritos

hechos a mano con el propósito de revenderlos. Al ver el éxito que tuve, me di cuenta que

había una oportunidad de negocio. Muchas de mis clientas constantemente me preguntaban si

existía la posibilidad de personalizarlos. Fue ahí donde comencé a realizar pruebas para yo

misma producirlos. Después de un mes, decidí arriesgarme. No había mucho que perder, pero

si mucho por ganar. Debido al miedo que sentía de ser rechazada por ser un producto hecho

por mi, decidí continuar ofreciéndolos como aritos traídos de fuera. Sin embargo, al ver la

aceptación que tuvieron y al escuchar tantos comentarios positivos, tomé el valor de lanzar mi

propia marca y explotar mi concepto: aritos hechos a mano en El Salvador. 

¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?

Mi mayor fuente de inspiración ha sido siempre mi familia, en especial mis hijos. Desde

pequeña tuve el ejemplo de mis padres. Mi mamá siempre trabajó en la casa con su negocio de

pastelería, dedicándonos así todo el tiempo que necesitábamos. Es por eso, que yo siempre

tuve como meta lograr eso con mis hijos. Un trabajo desde casa, que me permitiera realizarme

tanto como profesional y como madre. Ver la alegría de mis hijos cada vez qué hay un evento

en el cual voy a vender aritos, no tiene precio. 

¿Qué obstáculos tuviste?

El principal obstáculo fue el miedo al rechazo. Nunca me imaginé que un producto hecho a

mano en El Salvador iba a tener tal aceptación. Además, constantemente me sentía insegura

de lo que estaba haciendo y de las críticas que podía recibir, ya que todos los accesorios son

diseñados y elaborados por mi.

Otro gran obstáculo que tuve al principio fue con el punto de venta. Pensaba que tener un local

era indispensable, sin darme cuenta que ahora las redes sociales se han convertido en una

plataforma de venta. Hasta el día de ahora Alana ha seguido creciendo sin tener una tienda

física. No descarto la posibilidad de algún día llegar a cumplir mi sueño de tener mi propia

tienda.

¿Qué recomendaciones puedes otorgar a otras mujeres que quieren emprender?

Mi principal recomendación es que no tengan miedo. No escuchen los comentarios negativos.

El miedo es simplemente una barrera que separa lo somos de lo que podríamos llegar a ser.

Nunca me imaginé que algo que comenzó como un juego, se iba a convertir en un negocio

formal. Si no se arriesgan no hay manera de triunfar.

Desde mi punto de vista, este es el mejor momento para emprender. Actualmente, existe una

tendencia de apoyar lo local. Cada vez se está valorando más lo hecho a mano y más aún si es

hecho en El Salvador. Nunca es tarde para comenzar y cumplir nuestros sueños. Una de mis

frases favoritas siempre ha sido: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un

día de tu vida”. Con orgullo hoy puedo decir que en tan solo dos años lo he logrado.

Paola Arriaza

Determinada por brindarle a sus clientas las mejores opciones en aritos hechos a mano localmente, Paola se lanza al mercado salvadoreño a emprender en su negocio Alana  donde fue muy bien recibida por las mujeres salvadoreñas. 

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